En tu historia personal,
síntomas y conflictos,
encontramos las pistas
para ver tu verdad.

Con Vera-Mi te verás a Tí

Me encantaría acompañarte
hasta ese enraizamiento,
al
cambio de perspectiva y
la consciencia de los ciclos. 

¡Vamos juntas! 

En tu historia personal, síntomas y conflictos,
encontramos las pistas para ver tu verdad.

Me encantaría acompañarte
hasta ese enraizamiento, al cambio de perspectiva y
la consciencia de los ciclos.

¡Vamos juntas! 

Dime si te suena esto:

º  El miedo desestabiliza mis raíces y siento las manos cansadas de escarbar y escarbar una tierra donde no crece ninguna de las semillas que proyecto en mi vida.

º  He probado todo tipo de terapias y cursos, pero siento que tiene que haber un camino más fácil. El o.

º  Arrastro heridas o bloqueos emocionales que no me permiten experimentar una vida armoniosa y en amor.

º  Me siento víctima repetitiva de las circunstancias presentes y pasadas. Las experiencias vuelven con otro envoltorio pero con el mismo relleno.

º  Mis responsabilidades pesan como un petrolero encallado. La última vez que reí aún existía la t.v. en blanco y negro.

º  La deseperación y la tristeza inundan mi presente y no me permiten disfrutar de la maternidad, del trabajo, la pareja…

º  Esta enfermedad me está ganando la batalla. No sé como encararla. ¿Por qué yo?

º  Se me ha caído hasta la chincheta que sujeta el calendario por el peso de mis días y la rutina me atrapa. ¡Vaya panorama!

º  Mis relaciones amorosas son tan contaminantes como el mercurio que nunca desaparece del todo. Y no te cuento nada de las relaciones tóxicas de mi árbol familiar

º  Trabajo en mis sueños como quien pinta una casa en la que nunca vivirá.

  ¡A mis ilusiones les crece moho!

º  No creo en mi misma, me siento incomprendida y limitada. Me echo de menos.

º  Quiero caer bien a todo el mundo pero me caigo mal a mí misma. ¡Mi mejor amiga se llama soledad!

º  Corro a toda prisa y ni siquiera sé a dónde llegar, ni por dónde ir. Ni quién soy…

  Claro, y luego disimulas, para que no se note que no te amas y sigas con esa autoexigencia, cumpliendo con lo que se espera de ti.

  Y sigues adelante con tus días y tu rutina, como si no pasara nada.

  Te entiendo, porque yo también me sentía así.

  Te escucho, porque yo soy tú.

  Pero esa no somos nosotras. ¡Somos mucho más que eso!

Dime si te suena esto:

º  El miedo desestabiliza mis raíces y siento las manos cansadas de escarbar y escarbar una tierra donde no crece ninguna de las semillas que proyecto en mi vida.

º  He probado todo tipo de terapias y cursos, pero siento que tiene que haber un camino más fácil. El o.

º  Arrastro heridas o bloqueos emocionales que no me permiten experimentar una vida armoniosa y en amor.

º  Me siento víctima repetitiva de las circunstancias presentes y pasadas. Las experiencias vuelven con otro envoltorio pero con el mismo relleno.

º  Mis responsabilidades pesan como un petrolero encallado. La última vez que reí aún existía la t.v. en blanco y negro.

º  La deseperación y la tristeza inundan mi presente y no me permiten disfrutar de la maternidad, del trabajo, la pareja…

º  Esta enfermedad me está ganando la batalla. No sé como encararla. ¿Por qué yo?

º  Se me ha caído hasta la chincheta que sujeta el calendario por el peso de mis días y la rutina me atrapa. ¡Vaya panorama!

º  Mis relaciones amorosas son tan contaminantes como el mercurio que nunca desaparece del todo. Y no te cuento nada de las relaciones tóxicas de mi árbol familiar

º  Trabajo en mis sueños como quien pinta una casa en la que nunca vivirá.

  ¡A mis ilusiones les crece moho!

º  No creo en mi misma, me siento incomprendida y limitada. Me echo de menos.

º  Quiero caer bien a todo el mundo pero me caigo mal a mí misma. ¡Mi mejor amiga se llama soledad!

º  Corro a toda prisa y ni siquiera sé a dónde llegar, ni por dónde ir. Ni quién soy…

  Claro, y luego disimulas, para que no se note que no te amas y sigas con esa autoexigencia, cumpliendo con lo que se espera de ti.

  Y sigues adelante con tus días y tu rutina, como si no pasara nada.

  Te entiendo, porque yo también me sentía así.

  Te escucho, porque yo soy tú.

  Pero esa no somos nosotras. ¡Somos mucho más que eso!

Esta historia va sobre… Mí

¡Hola! ¡Qué casualidad!

  Yo también pasé esa etapa de frustración, confusión y tan perdida como un pollo sin cabeza.  

  Con esa sensación de permanente de insatisfacción que agria los días. 

  Enmarañada en un bucle de pensamientos que me saboteaban, en continua incoherencia sobre lo que debía decir, ser, sentir, pensar y hacer, por lo que me fui cargando mochilas de culpa a la espalda.

¡Hola! ¡Qué casualidad!

  Yo también pasé esa etapa de frustración, confusión y tan perdida como un pollo sin cabeza.  

  Con esa sensación de permanente de insatisfacción que agria los días. 

  Enmarañada en un bucle de pensamientos que me saboteaban, en continua incoherencia sobre lo que debía decir, ser, sentir, pensar y hacer, por lo que me fui cargando mochilas de culpa a la espalda.

En las redes dicen que te reconcilies contigo misma…

Y te cargas otra mochilita de culpa.

Y ves a tu vecina lo bien que le va sin esforzarse.

Y, ¡hala! Otro peso más.

Y sigues todos los pasos para una crianza consciente, pero te crispa la maternidad.
Copias recetas para que tus relaciones te salgan de rechupete, pero se te queman en el horno.

¡A caaargar un poquito más!

Y lo peor es que… Ni te das cuenta…

E intentas serenar tu espíritu, y sin embargo solo te salen mantras de: “¡Vete a la mieeel, OHMMM!”

Entonces te pones a leer libros de autoayuda que dicen que hay que ser la mejor versión de ti misma…

Lo que nadie te dice es… ¡Para qué te pasa todo esto! Ni por qué te exiges tanto. Ni cuál es el origen de este sinsentido. O cómo hacer un cambio real desde donde las barreras de la mente no te paralicen.

Y sé, que tú quieres avanzar, que quieres un cambio y también, hacer las paces con tu sombra.
Sentirte en paz.

Quieres ser un buen reflejo para tus hijas, dejar un bonito recuerdo en la gente que te rodea, crear algo hermoso…

Porque intuyes que hay una parte de ti llena de potencial, valentía y alineada con tus valores. Sabes que hay un lugar donde estás sentada al sol, sonriendo y diciéndote a ti misma: ¿Por qué has tardado tanto en encontrarme?

Sé de lo que hablas. Porque yo pensé que nunca conseguiría llegar allí.

Pero mi visión cambió…
Te cuento:

Seguí adelante, con voluntad y determinación, siendo consciente de para qué vivía aquella situación.

Darte cuenta te impulsa a la acción y dejas de hacerte preguntas.

Aprendí a caer de pié.

Comencé a ver desde otro nivel de conciencia, conectada con mi corazón y la correcta percepción en mi incuestionable capacidad y merecimiento.

Sin forzar, sin comparaciones.

¡Quería ser una palmera y no me había dado cuenta de que era una maravillosa higuera!

Ahora detente un momento e imagina tu vida en la que:

Elevas tu nivel de conciencia y reconoces tu poder. ¡Y cómo te gustas!

Proteges y priorizas lo que es importante para ti.
Miras al miedo de frente y ves cómo empequeñece ante tu determinación.
Dejas de vivir con el piloto automático y abrazas los cambios de manera positiva.
Te olvidas de hacer continuas concesiones para intentar encajar. Se llama autoestima.

Sueltas esas mochilas que no te pertenecen y sana tu árbol genealógico.
Te levantas positiva y te acuestas resiliente: viendo en cada problema, una oportunidad.
Aprendes a escuchar y descifrar los mensajes de tu corazón; viviendo con plena integridad personal hacia tu propósito.
Caminas liviana, serena y libre. Verdaderamente confiada.
En definitiva, pruebas el sabor del perdón. De perdonarte a ti misma y a las demás.

Elevas tu nivel de conciencia y reconoces tu poder. ¡Y cómo te gustas!

Proteges y priorizas lo que es importante para ti.
Miras al miedo de frente y ves cómo empequeñece ante tu determinación.
Dejas de vivir con el piloto automático y abrazas los cambios de manera positiva.
Te olvidas de hacer continuas concesiones para intentar encajar. Se llama autoestima.

Sueltas esas mochilas que no te pertenecen y sana tu árbol genealógico.
Te levantas positiva y te acuestas resiliente: viendo en cada problema, una oportunidad.
Aprendes a escuchar y descifrar los mensajes de tu corazón; viviendo con plena integridad personal hacia tu propósito.
Caminas liviana, serena y libre. Verdaderamente confiada.
En definitiva, pruebas el sabor del perdón. De perdonarte a ti misma y a las demás.

¿ Te imaginas ?

Pues no hay tiempo que perder.

  Es como si tuvieras en el banco 15.000 euros. Pero que al anochecer, lo que no te hayas gastado, desaparece.

  Ahora piensa que aún tienes 15.000 días por delante.

  Dime, ¿no los vas a aprovechar?

  Creo en tí.

 

  En realidad, creo firmemente que cuando una mujer se conecta consigo misma, su don para gestar un gran impacto en el mundo se expande.

  Tú no necesitas Ser.

  Ya eres (solo que algo desconectada).

  Eres una con todas.

  Somos una.

Te puedo acompañar a hacer lo mismo que yo porque hay otra forma de ver

Sigue leyendo.

 

Te cuento:

Olvídate de fórmulas mágicas, de todo lo que te han dicho que debes hacer para encontrar tu esencia -como si ésta la compraras en el stand del supermercado-.
  Los métodos encorsetan, no son para todo el mundo.

  Y tú eres única.

  Me comprometo a hacértelo fácil.

Te acompaño a:

PARARTE Y OBSERVAR

Necesitas hacerte las preguntas adecuadas y poner foco en lo importante.

Si no conoces tus dones y tus fortalezas, no podrás ponerlas a tu servicio

CLARIDAD Y SIMPLICIDAD

Sanar ataduras, soltar lo que ya no nos sirve y dejar ir miedos y creencias limitantes que hasta ahora han saboteado tus planes. De una manera directa y clara, sin negociar contigo misma.

CREER EN TI

Tus pensamientos y actitud son clave para avanzar disfrutando, con pasión y alegría. Descubrir tu sabiduría innata. Cambiarás tus hojas, pero nunca perderás tus raíces.

CONCIENCIA

Conciencia de tus posibilidades, de tus actos, de tus emociones.

La conciencia es como el sol cuando brilla sobre las cosas, éstas se transforman.

DUEÑA DE TUS DECISIONES

Unir esos puntos inconexos que hay en tu vida, ahora tendrán sentido y formaran el dibujo de tu crecimiento.

Ser proactiva en tu desarrollo personal y espiritual.

Aprender a crear y actuar de forma inspiradadora en tu vida.

PARARTE Y OBSERVAR

Necesitas hacerte las preguntas adecuadas y poner foco en lo importante.

Si no conoces tus dones y tus fortalezas, no podrás ponerlas a tu servicio

CLARIDAD Y SIMPLICIDAD

Sanar ataduras, soltar lo que ya no nos sirve y dejar ir miedos y creencias limitantes que hasta ahora han saboteado tus planes. De una manera directa y clara, sin negociar contigo misma.

CREER EN TI

Tus pensamientos y actitud son clave para avanzar disfrutando, con pasión y alegría. Descubrir tu sabiduría innata. Cambiarás tus hojas, pero nunca perderás tus raíces.

CONCIENCIA

Conciencia de tus posibilidades, de tus actos, de tus emociones.

La conciencia es como el sol cuando brilla sobre las cosas, éstas se transforman.

DUEÑA DE TUS DECISIONES

Unir esos puntos inconexos que hay en tu vida, ahora tendrán sentido y formaran el dibujo de tu crecimiento.

Ser proactiva en tu desarrollo personal y espiritual.

Aprender a crear y actuar de forma inspiradadora en tu vida.

SÍ, ESTOY PREPARADA PARA TOMAR ACCIÓN

Es gratis y consigues:

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 Estás en tu casa.

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